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octubre 25, 2026Cuando se habla de entrenadoras premium de máxima amortiguación, lo normal es que la conversación gire en torno a espumas cada vez más blandas y devoluciones de energía espectaculares. Con la Adistar BYD 2, adidas ha decidido ir por otro camino: estabilidad, control y eficiencia en las tiradas largas, aunque eso suponga renunciar a esa sensación de rebote juguetón que tanto se lleva ahora.
Sobre el papel, la ficha técnica me hizo imaginar una zapatilla situada entre la Nike Vomero Plus y la Hoka Skyward X2: muy cómoda, pensada para acumular kilómetros y lo bastante estable como para sostener unas piernas cansadas. Después de varias salidas con ella, mi veredicto es bastante más matizado. No es la zapatilla que esperaba, pero precisamente por eso me parece una de las propuestas más interesantes y particulares del segmento.
ESPECIFICACIONES TÉCNICAS
- Tipo de zapatilla: Rodadora premium de máxima amortiguación para tiradas largas y rodajes controlados
- Pisada: Neutra
- Peso: Mi par pesa 292 g en talla 44 (290 g oficiales en talla US M9)
- Altura: 45 mm talón / 39 mm antepié
- Drop: 6 mm
- Mediasuela: Dreamstrike Pro (capa superior) + Dreamstrike (capa inferior, más densa)
- Placa: Distance Drive de fibra de vidrio, rediseñada
- Suela: Goma Lighttraxion
- Upper: Engineered Mono Woven
- Precio oficial: 190 €
- Uso recomendado: Rodajes tranquilos, tiradas largas y volumen de entrenamiento
Lo primero que quiero destacar es que, a pesar de los 45 mm de talón, la zapatilla luce proporcionada y bastante más elegante que muchas de sus rivales en la categoría de máxima amortiguación. Los materiales y el acabado transmiten exactamente la calidad que se espera de una zapatilla de este precio.
Mediasuela: Dreamstrike Pro, Dreamstrike y placa Distance Drive
El cambio más importante respecto a la generación anterior está bajo el pie. adidas ha rediseñado por completo la mediasuela combinando tres elementos con funciones bien diferenciadas:
- Dreamstrike Pro, justo debajo del pie, es la espuma más reactiva y la que aporta amortiguación y devolución de energía. adidas no revela su composición, pero la sensación recuerda bastante a las espumas modernas tipo PEBA.
- Dreamstrike en la capa inferior, formulada bastante más densa, que sirve menos para amortiguar y más para estabilizar una plataforma tan alta.
- La placa Distance Drive de fibra de vidrio, que une ambas capas, añade rigidez longitudinal y permite poner más espuma directamente bajo el pie.
Lo interesante aquí no es tanto la construcción como la filosofía detrás: la BYD 2 no busca que me hunda en la espuma, sino guiarme a lo largo de toda la zancada con el máximo control. Durante los primeros kilómetros me quedé esperando ese momento en que la mediasuela «se abre» y da más de sí. Ese momento llega, pero mucho más tarde y de forma mucho más sutil de lo que esperaba. Incluso pasado el periodo de rodaje, el carácter de la zapatilla sigue siendo claramente de control y no de rebote máximo.
La mediasuela se siente relativamente firme y necesita unos kilómetros de adaptación antes de mostrar su mejor cara. No es una zapatilla blanda ni juguetona, y quien busque esa sensación de ir flotando va a encontrar alternativas más acordes.
Plataforma y rocker: estable incluso cuando la técnica se desdibuja
Si hay algo que la BYD 2 hace de forma sobresaliente, es la estabilidad. A pesar de su altura, nunca he tenido sensación de inestabilidad ni de «torre tambaleante». La plataforma se mantiene firme incluso cuando la técnica empieza a deteriorarse por el cansancio, y eso transmite una confianza constante.
El rocker pronunciado hace buena parte del trabajo de empuje. La transición por el mediopié es muy suave y el apoyo, la fase media y el despegue fluyen de forma continua, sin sobresaltos. La propulsión no viene de una espuma especialmente rebotona, sino de la propia geometría, lo que da como resultado un ritmo muy armónico y eficiente, aunque con un tacto más apagado que el de otras entrenadoras premium del mismo precio.
Es una zapatilla muy predecible. No exige una técnica concreta, pero premia una zancada limpia con una sensación de rodadura estable y controlada. En mis salidas apenas he tenido que pensar en ella, lo cual, en el fondo, es un cumplido.
Dicho esto, nunca he llegado a tener esa sensación que asocio a mis entrenadoras favoritas para tiradas largas: ese deslizamiento sin esfuerzo en el que la mediasuela casi no se nota. Aquí la zapatilla ayuda controlando y estabilizando el movimiento; su objetivo no es maximizar el retorno de energía, sino minimizar la energía que se pierde. Es una diferencia sutil, pero importante.
Upper: Engineered Mono Woven, con un punto negro importante
El upper Engineered Mono Woven tiene un perfil más fino en mediopié y antepié, sin acolchado excesivo, lo que da un ajuste bastante directo. Aun así, hay volumen suficiente como para recomendar la zapatilla a corredores con el pie algo más ancho, siempre que la prueben antes. En cuanto a la talla, es fiel a la horma estándar de adidas: true to size.
La zona del talón está muy bien resuelta, con un collar generosamente acolchado y un contrafuerte con estructura que transmite seguridad al instante. Combinado con la lengüeta unida al upper y el sistema interno de sujeción del mediopié, el resultado es un ajuste muy seguro sin sensación de opresión. Para una zapatilla de 45 mm de stack, esto es clave, y adidas lo ha hecho muy bien.
Y justo aquí aparece el gran «pero» de mi experiencia. Hasta ese punto habría citado el upper como uno de sus grandes aciertos. Sin embargo, en una zona concreta, justo al inicio de la zona de los cordones, el material presiona sobre el empeine con cada zancada. Ya en un rodaje de recuperación de unos seis kilómetros noté fricción creciente, y tras una salida más larga de unos once kilómetros la rozadura en ambos pies fue lo bastante seria como para dejarme sin poder usarlas durante bastante tiempo. Lo volví a intentar probando distintas formas de atar los cordones, variando la tensión e incluso con calcetines más gruesos, y el resultado fue el mismo: misma fricción, en el mismo punto, tras pocos kilómetros.
Soy consciente de que cada pie reacciona de forma distinta a un material, y no quiero decir que a todos los corredores les vaya a pasar. Pero en mi caso fue reproducible, y por eso pesa de forma notable en mi valoración final. Si tienes el empeine sensible, pruébatelas bien antes de comprarlas.
Suela Lighttraxion: ligera, con buen agarre y una durabilidad que promete
Por primera vez, adidas sustituye la goma Continental de toda la vida por su propio compuesto Lighttraxion. El objetivo es claro: aligerar peso manteniendo una durabilidad alta. La suela no tiene cobertura total de goma, sino zonas estratégicas en las áreas de mayor desgaste del antepié y del talón.
A primera vista parece un diseño casi minimalista, pero en la práctica me ha convencido. Sobre asfalto seco y caminos pavimentados el agarre es constante, y lo que más destaca es cómo interactúa con la plataforma ancha: la zapatilla se siente muy plantada, incluso cuando el firme se deteriora un poco o hay algo de arenilla.
Tuve pocas ocasiones de probarla en mojado. En los tramos húmedos se comportó sin problemas, aunque no noté la misma confianza que con las antiguas suelas Continental; es una observación que prefiero revisar con más calma tras un uso prolongado. Lo que sí impresiona es la resistencia al desgaste: tras los kilómetros que llevo, apenas hay signos visibles de uso, algo muy valioso en una zapatilla pensada para acumular mucho volumen suave.
¿Para qué tipo de sesiones funciona mejor?
Tengo bastante clara su zona de confort:
- Rodajes tranquilos y de ritmo constante
- Tiradas largas donde busco una plataforma estable
- Volumen semanal acumulado a ritmos controlados
- Corredores de mayor peso o complexión que quieren mucho apoyo
Cuando subo el ritmo, la zapatilla no deja de funcionar, pero tampoco da la impresión de estar hecha para eso. Es como si quisiera devolverme constantemente a su ritmo preferido. Si te gusta hacer progresivos o meter tramos a ritmo de maratón en tus tiradas largas, hoy hay alternativas mucho más reactivas.
Curiosamente, no es una cuestión de peso. Mi par marca 292 gramos en talla 44, una cifra normal para su categoría, pero subjetivamente se siente algo más pesada porque la plataforma trabaja de forma tan controlada que apenas devuelve energía extra. No la hace lenta, pero tampoco especialmente viva.
Puntos fuertes
- Plataforma excepcionalmente estable pese al stack
Con 45 mm de talón, nunca me ha dado sensación de inestabilidad, ni siquiera con la técnica deteriorada por el cansancio.
- Acabados y sensación premium
La calidad de los materiales y la construcción están a la altura del precio.
- Rocker muy suave y transición fluida
La geometría hace gran parte del trabajo de propulsión y deja una rodadura armónica y eficiente.
- Ajuste seguro en talón y mediopié
El collar acolchado, el contrafuerte y el sistema interno de sujeción dan una sujeción excelente sin agobiar.
- Suela Lighttraxion ligera y previsiblemente muy duradera
Cobertura inteligente de goma, buen agarre en asfalto y apenas desgaste visible tras los primeros kilómetros.
- Ideal para corredores de mayor peso o que buscan mucho apoyo
La combinación de mediasuela firme y plataforma ancha es especialmente agradecida para este perfil.
Puntos a mejorar
- Rozaduras reproducibles en el empeine
El material del upper presionó siempre en el mismo punto, al inicio de los cordones, y me impidió usar la zapatilla con normalidad. Es lo que más pesa en mi valoración.
- Mediasuela relativamente firme y con periodo de rodaje
Dreamstrike Pro tarda en «abrirse» y, aun después, el carácter sigue siendo más de control que de comodidad blanda.
- Poca respuesta a ritmos más rápidos
No es una zapatilla para progresivos ni para meter tramos de ritmo vivo; ahí echo en falta más reactividad.
- No es la entrenadora de tirada larga que esperaba
Esperaba una alternativa a mis favoritas de amortiguación máxima y suavidad, y la BYD 2 propone otra cosa.
- Precio ambicioso para un uso tan específico
190 € son muchos euros para una zapatilla con un perfil de uso tan definido.
Conclusiones Adidas Adistar BYD 2
Las pruebas con la Adistar BYD 2 me han dejado una lección clara: no todas las entrenadoras premium de alto stack aspiran a ser ultra blandas o muy dinámicas. adidas apuesta aquí por una filosofía diferente, basada en una plataforma muy estable, un rocker suave y una zancada altamente controlada. El resultado es una zapatilla que transmite mucha seguridad en distancias largas y que brilla cuando la estabilidad importa más que el rebote o la diversión.
Para corredores de mayor peso o complexión, esta propuesta puede ser realmente atractiva. La combinación de mediasuela firme y plataforma ancha hace que la zapatilla se mantenga firme y predecible incluso cuando la técnica se desmorona.
En lo personal, me he quedado dividido. Por un lado, la construcción me hacía esperar algo más orientado al confort para tiradas largas. Por otro, las rozaduras recurrentes del upper me impidieron usarla justo para lo que la había pensado. Es una experiencia individual y no tiene por qué repetirse en otros pies, pero al ser reproducible en mi caso, tiene que formar parte de la valoración.
Y queda el precio: con 190 €, la BYD 2 se sitúa en la parte alta del segmento premium y se enfrenta a una competencia durísima. Es una zapatilla técnicamente muy lograda, bien construida y duradera, pero con un caso de uso más definido que el de muchas rivales directas. Quien busque justo esa mezcla de estabilidad, guiado y eficiencia encontrará más fácil justificar el precio; quien busque una entrenadora de tirada larga versátil tiene hoy alternativas que cubren un abanico más amplio.
¿Para quién recomendaría la Adidas Adistar BYD 2?
La recomendaría especialmente para:
- Corredores que buscan una entrenadora premium muy estable para rodajes tranquilos y tiradas largas. La plataforma y el rocker dan una seguridad difícil de igualar en esta altura de stack.
- Corredores que prefieren un ride controlado antes que la máxima blandura y el máximo rebote. Su carácter es de guiado y eficiencia, no de colchón.
- Corredores de mayor peso o complexión que necesitan mucho apoyo. La mediasuela firme y la base ancha se agradecen especialmente en este perfil.
Y la desaconsejaría a:
- Quienes buscan una zapatilla muy blanda y cómoda para tiradas largas. Hay opciones mucho más amables con las piernas.
- Quienes quieren una entrenadora versátil que también funcione a ritmo de maratón o en progresivos. La BYD 2 no es precisamente reactiva.
- Quienes tienen el empeine sensible. Hay que probarla antes de comprarla.
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