
Brooks Hyperion Elite 6 Review: la superzapatilla que coloca definitivamente a Brooks entre las mejores
agosto 14, 2026La familia Blast de ASICS se ha convertido en una de las gamas más interesantes dentro del catálogo de la marca japonesa. Ahí conviven la Novablast, la Superblast, la Megablast y la Sonicblast, y cada una ocupa un rol bastante claro. La Sonicblast siempre ha sido la más específica de todas: la que toma parte del ADN de la Novablast pero lo lleva a un terreno más explosivo, pensado para entrenamientos de calidad más que para rodajes tranquilos.
La primera Sonicblast me dejó buenas sensaciones en cuanto a respuesta, pero tenía un problema que arrastraba desde el primer kilómetro: era una zapatilla excesivamente firme. Respondía muy bien cuando aumentaba el ritmo, pero había que «ganársela». No era una zapatilla que invitase a calzarse sin más y salir a correr con comodidad.
Con la Sonicblast 2 tenía curiosidad por comprobar si ASICS había escuchado esa crítica. Y la respuesta, después de varias semanas usándola, es que sí.
ESPECIFICACIONES TÉCNICAS
- Tipo de zapatilla: Supertrainer con placa, orientada a series, tempos y rodajes rápidos
- Pisada: Neutra
- Peso: 237 g en mi talla 44 (270 g menos que la Sonicblast original en la misma talla, que rondaba los 267 g)
- Altura: 46 mm talón / 38 mm antepié
- Drop: 8 mm
- Mediasuela: Doble densidad, FF Turbo Squared en la capa superior y FF Blast Max en la base
- Placa: Astroplate bifurcada de Pebax
- Suela: Goma ASICSGRIP
- Precio oficial: 190 €
- Uso recomendado: Entrenamientos de calidad, series largas y cortas, tempos y rodajes rápidos
Lo primero que quiero destacar es el peso. Mi par en talla 44 marca 237 gramos, bastante por debajo de los 267 gramos que pesaba la primera Sonicblast en la misma talla. Son 30 gramos menos, una diferencia que se nota muchísimo en una zapatilla de esta categoría y que ya avisa de por dónde van los cambios en esta segunda generación.
Mediasuela: dos espumas, un reparto distinto y bastante más acierto
El corazón de la Sonicblast 2 sigue siendo su mediasuela de doble densidad. Arriba, en contacto directo con el pie, tenemos FF Turbo Squared, una espuma ligera y muy reactiva. Debajo, formando la base, aparece FF Blast Max, un compuesto más protector y con un tacto bastante más amable.
Lo que cambia realmente respecto a la generación anterior no es tanto el material en sí, sino cómo está repartido. ASICS ha dado más protagonismo a la FF Blast Max, reduciendo ligeramente la presencia de la FF Turbo Squared en determinadas zonas. El resultado se nota corriendo: sigo teniendo esa respuesta explosiva característica de la familia Sonicblast, pero ya no tengo la sensación de estar pisando un bloque rígido desde el primer paso. Los apoyos, especialmente en los primeros kilómetros de cada sesión, son bastante más agradables que en la versión anterior.
Además, los cortes longitudinales de la mediasuela son ahora más profundos. Esto permite que la zapatilla articule mejor y que la espuma trabaje con más libertad, lo que se traduce en una compresión más natural bajo el pie y una recuperación de energía que se siente más rápida en cada zancada.
Astroplate bifurcada: ya no es solo una placa de propulsión
Dentro de la mediasuela sigue viviendo la Astroplate, fabricada en Pebax. Aquí es donde ASICS ha metido mano de una forma más profunda. La placa ya no busca actuar simplemente como una placa de carbono clásica centrada en empujarme hacia delante. Su función ahora es más estructural.
El diseño en forma de horquilla, bifurcado, deja libre buena parte de la zona central del antepié para que la FF Turbo Squared pueda comprimirse y expandirse sin restricciones. Esa zona liberada es lo que ASICS llama Trampoline Pod, y noto perfectamente su función: es ahí donde siento el mayor efecto rebote de toda la zapatilla, sobre todo cuando aprieto el ritmo.
También noto que la placa ayuda a que el comportamiento de la zapatilla se mantenga estable a lo largo de los kilómetros. No tengo esa sensación de que la mediasuela empiece a perder vida según se van acumulando series o rodajes con ella.
Rocker más pronunciado: pide correr rápido de forma constante
El rocker delantero es ahora más marcado que en la primera Sonicblast. ASICS ha elevado ligeramente la puntera, y eso se traduce en una salida más rápida y una carrera más dinámica en cuanto subo el ritmo.
Es un cambio que agradezco especialmente cuando encadeno tramos rápidos. La zapatilla prácticamente me empuja a mantener ese ritmo alegre en lugar de dejarme correr cómodo a paces suaves. Si voy a rodaje tranquilo, noto que hay que buscar un poco más la técnica para aprovechar bien esa geometría; en cambio, en series, tempos o cambios de ritmo, el rocker hace su trabajo de forma casi automática.
Más plataforma en el antepié, más seguridad al pisar
Otro de los cambios que he notado con claridad es el aumento de la plataforma en la zona delantera. La zapatilla gana amplitud y apoyo en el antepié, lo que me da bastante más seguridad cuando aumento la velocidad, sobre todo en series por pista o en cambios de ritmo bruscos.
En el talón, además, hay una dosis extra de FF Blast Max que suaviza el aterrizaje. Esto lo noto especialmente en los días en los que no ataco tan claramente de mediopié, ya que el impacto se siente bastante más amortiguado que en la primera versión.
Upper renovado: más transpirable y con mejor sujeción
ASICS ha dejado atrás el tejido más convencional de la primera Sonicblast para pasar a una malla de ingeniería que recuerda a la que monta en la Novablast y la Superblast. La noto más fina, más abierta y claramente más transpirable, algo que se agradece en tiradas largas o en días de calor.
La lengüeta es más fina y va cosida a la base, lo que mejora la integración del pie y evita movimientos innecesarios durante la carrera. Los cordones, con una textura estriada, sujetan bien y no se me han soltado en ningún momento, ni siquiera en series a ritmos altos. En conjunto, siento que el ajuste ha dado un paso adelante respecto a la generación anterior: el pie queda bien sujeto sin necesidad de apretar en exceso.
Suela y agarre
La suela mantiene el compuesto ASICSGRIP, que me sigue pareciendo una garantía tanto en tracción como en durabilidad. La he usado sobre asfalto seco y mojado sin problema, con buena sensación de agarre en ambos casos. Es una suela pensada para acompañar a una zapatilla de entrenamientos de calidad, por lo que no espero utilizarla en superficies distintas al asfalto o la pista.
Estabilidad
Pese a sus 46 mm de talón, es una zapatilla que transmite bastante seguridad. La plataforma más ancha en el antepié, la base más generosa de FF Blast Max y la propia Astroplate ayudan a que no sienta ese punto de inestabilidad que sí he notado en otras zapatillas de perfil igual de alto. Sigue siendo una zapatilla neutra, no busca controlar la pisada, pero el conjunto está bien resuelto para el tipo de corredor al que va dirigida.
¿Para qué tipo de sesiones funciona mejor?
Tengo claro que la Sonicblast 2 no es una zapatilla para todo. No compite con la Novablast o la Superblast en polivalencia, y tampoco pretende hacerlo. Donde de verdad la disfruto es en:
- Series largas y cortas
- Tempos y ritmos de umbral
- Rodajes rápidos y cambios de ritmo
- Sesiones combinando pista y asfalto
En rodajes suaves puedo usarla, pero no es donde mejor se comporta. Es una zapatilla que pide ritmo, y cuando se lo doy, responde muy bien.
¿Para qué tipo de corredor la recomendaría?
La recomendaría especialmente para:
- Corredores que buscan una zapatilla específica para calidad. Series, tempos y cambios de ritmo son su terreno natural.
- Corredores que valoran la ligereza sin renunciar a la protección. 237 gramos en mi talla 44 con 46 mm de talón es una combinación difícil de encontrar.
- Corredores a los que la primera Sonicblast les pareció demasiado dura. La nueva distribución de espumas corrige justo ese problema.
- Corredores que buscan estabilidad en una zapatilla de perfil alto. La plataforma más ancha en el antepié da bastante más seguridad de la esperada para 46 mm de talón.
Puntos fuertes
- Gran reducción de peso
Mi par pesa 237 g en talla 44, frente a los 267 g de la Sonicblast original en la misma talla. Treinta gramos menos se notan muchísimo en una zapatilla de esta categoría. - Mediasuela mucho más equilibrada
La nueva distribución entre FF Turbo Squared y FF Blast Max mantiene la explosividad de la primera versión, pero corrige esa firmeza excesiva que tanto me costó en su día. - Astroplate bifurcada mejor resuelta
El diseño en horquilla libera espacio para que la espuma trabaje con libertad en el Trampoline Pod, generando un efecto rebote muy marcado sin perder consistencia con los kilómetros. - Rocker que invita a correr rápido
Facilita mucho las transiciones cuando subo el ritmo, especialmente en series y tempos. - Mayor estabilidad de la esperada
Con 46 mm de talón, esperaba una sensación menos controlada. La plataforma más ancha en el antepié y la base de FF Blast Max ayudan a que me sienta seguro incluso al acelerar. - Upper más cómodo y transpirable
La nueva malla de ingeniería, junto con la lengüeta cosida y los cordones estriados, ofrece un ajuste más agradable que en la generación anterior.
Puntos a mejorar
- No es una zapatilla para rodajes tranquilos
Si busco un ritmo suave, la geometría no termina de invitar a ello. Es una zapatilla que pide velocidad de forma casi constante. - Poca polivalencia
No pretende competir con modelos más versátiles del catálogo ASICS. Quien busque una única zapatilla para todo tipo de sesiones probablemente necesite mirar otras opciones. - Precio elevado
190 € la sitúan en la zona alta de las zapatillas de entrenamiento, compitiendo directamente con otras supertrainers con placa del mercado.
Conclusiones ASICS Sonicblast 2
La ASICS Sonicblast 2 es exactamente el tipo de evolución que espero de una segunda generación bien trabajada. Mantiene el carácter explosivo y el alto retorno de energía que ya me gustaba de la primera versión, pero corrige su principal defecto: esa firmeza excesiva que hacía que hubiera que «ganársela» antes de disfrutarla.
Con más FF Blast Max, una Astroplate bifurcada mejor integrada, un rocker más pronunciado y 30 gramos menos sobre mi talla 44, tengo entre manos una zapatilla más ligera, más cómoda y notablemente más dinámica que su antecesora.
No es la ASICS más versátil del catálogo, ni lo pretende. Su terreno son los entrenamientos de calidad: series, tempos, cambios de ritmo. Y ahí es donde de verdad brilla. Si la primera Sonicblast se te quedó grande por dura, esta segunda generación tiene argumentos de sobra para hacerte cambiar de opinión.
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